Salí de ver Indy 4 con la misma sensación que aquel lejano 12 de mayo de 2005 tras ver Star Wars III. Entonces achaqué esa sensación, que comparé con la del “entumecimiento posterior a echar un polvo”, a verla a las 10 de la mañana de un día laboral, lluvioso para más señas. Pero ayer a eso de las 11 de la noche, al salir de la legendaria revienta-timpanos, la 25 de Kinepolis, volví a sentir lo de entonces. Debo verla otra vez. Debo ver Indy 4 totalmente relajado. Esta vez sin mearme, si puede ser.
Aquí van algunos detalles spoiler free:
-Debo comprobar si la neblina que acompaña la peli es algo puntual de mi proyección o si, como parece, Spielberg ¡¡¡está copiando a Michael Bay!!!
-Que Harrison está mayor salta a la vista, pero es la tónica general. Steven y George también. Y yo. Y Johnny Williams si me apuras.
- Eso no quita para que Spielberg siga facturando planos-secuencia en 10 ó 12 dimensiones. Cada día estoy más convencido de que es el mejor director ever.
-En la vida real Indiana Jones hubiera muerto en unas 250 ocasiones en toda la cinta y en una docena también en el blockbuster más recalcitrante. Con todo ese presupuesto y no han sido capaces de contratar un experto en realidad.
- 19 años después es fácil defraudar porque las expectativas de cada uno son enormes. La bola se ha hecho muy grande y ya hemos visto casi de todo. Morir las grandes salas de cine por poner un ejemplo. Hemos visto imitaciones, ideas más o menos originales, incluso hemos visto tres películas con jedis y sables de luz, pero algo tiene este Henry Jones entre los de mi generación que hace que nos pongamos a temblar solo con la idea de volver a verle en el cine.
Podría ser mejor o peor pero no me lo perdería por nada del mundo. Y si Steven, George y Harrison por fin se pusieron de acuerdo porqué voy a cuestionarlo yo. Después de todo a la vista está que, más inteligentes que yo son.
Mañana veo la Calavera de Cristal o como quiera que los freaks acabemos llamando a Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal. Si dios quiere, sea este el de los hindús, el de los judios, los cristianos o los mayas, mañana volveré a cumplir un sueño esta vez en la legendaria sala 25 de Kinepolis. Allí vi la Bruja de Blair y no aguantó el bluff así que mañana tocará tirar de épica. Así que ya sabeis, la primera crítica de un fan, mañana, aquí en BC.
He aquí la más clara muestra del poder del consumidor. Actores de cine que exigen caravanas con piscina y apenas se hablan entre ellos, se prestan a hacer chistes, a entregar y recibir premios y empaparse de mocos por tener contentos a un sector del público que no supera los catorce años. Claro que ese público no vota, pero elige las películas que ven los fines de semana con sus padres, las que compran en el mall y los que dan la tabarra día sí y día también hasta que consiguen el cable para tener a su disposición varios canales de entretenimiento solo pensados para ello.
Ya está aquí. La nueva entrega de la saga. La mejor forma de asegurar vocaciones arqueológicas en las facultades de historia. Y si no te gustan maduritos te puedes quedar con el hijo de Indy, el futuro maldito de Hollywood, Shia Labeouf.
Nota: por como fuma una persona se saben muchas cosas, Shia fuma bien. Yo me entiendo.