Mostrando entradas con la etiqueta cuatro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuatro. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de junio de 2009

Jack no habría bailado






Pues si le vieron en el hormiguero la verdad el salió bien puntuado, pero el planteamiento un poco cuestionado. Tener a este actor, personaje, icono de la cultura popular actual, y preguntarle que si está al tanto de lo que se dice de él en internet, y de que si nota miradas de recelo cuando sus fans le ven subir a un avión. Sinceramente lo último en que pensaría si comparte conmigo vuelo, es que aumentan las posibilidades de que el avión se estrelle. Vamos demasiado invitado. Él, alto, delgado, guapo y super profesional. Que si hay que bailar se baila.


Nota: la camiseta ¿es de alguna asociación benéfica o algo así?




Fuente:

jueves, 16 de abril de 2009

Hugh Jackman, en Madrid I

















Hugh Jackman es zurdo y es muy simpático. También es muy alto. Y tiene un perfil izquierdo mucho mejor que el derecho. Viéndole me pregunto como su tronco inferior soporta su tronco superior. Parece una pirámide invertida este hombre. Es muy, muy, grande.


Hugh Jackman puts on his lab coat and rubber gloves for a fun science experiment on the hugely popular entertainment show El Hormiguero at the TV station “La Cuatro” in Madrid, Spain on Tuesday (April 14).





Fuente: Just Jared

miércoles, 21 de mayo de 2008

Superjosie, estilista del tó



Los realitys tienen una vida corta, por mucho que la realidad me lleve la contraria. Reformulo la afirmación, los realitys deberían tener una vida corta, más que nada para permitir oxigenar el ambiente televisivo después de saturar la parrilla de programación de la cadena en cuestión. Esto permitiría que a los guionistas se los ocurriera algo mínimamente gracioso y novedoso para la próxima edición, que los concursantes no pudieran empollarse todas las estrategias que deben utilizar para ganar y que los espectadores no sepamos qué va a hacer cada cual por lo manido y pautado que ya es todo. A quién no le gusta un reality, si es como espiar por la mirilla a tus vecinos, pero si te pasas todo el día enganchado a la puerta, se te queda el ojo a la virulé.

Pero, claro, las cadenas ven al nonagenario Gran Hermano sacando pecho y resistiendo al borde del infarto ante esos torsos desnudos en la cocina y ese jacuzzi pedorreante, y se dicen y por qué nosotros vamos a ser menos. Y ahí está Cuatro subiéndose al carro y explotando a la gallina de los huevos de oro con Supermodelos. ¿No queríais caldo desgrasado?, pues tomad dos tazas, y sin sorber, que somos señoritas de compañía, perdón modelos de primera. ¿Es que no se dan cuenta de que lo que el telespectador busca es la novedad constante en el entretenimiento, excepto en las series? En ésas parece que la gracia reside en poder repetir al dedillo la palabra justa, la pausa, el giro, tal es el bucle sin fin que nos tragamos sin empacho y con aturdimiento.

Y en Supermodelos han pensado, es igual que no haya novedad, esto se disimula con dos toques de efecto, así que rizaremos el rizo: más carne fresca que nunca (sólo hay que ver el cartel promocional), ambos sexos (para atraer tanto a los que les guste la carne como a los que les tire más el pescado, o a los que son omnívoros por naturaleza), ponemos un barco rollo Vacaciones en el mar porque lo cutre-retro siempre vuelve y buscamos un par de frikazos que den vidilla al ambiente. Y ahí está él, la nueva estrella emergente en el universo de los entes extraños, ¿es estilista?, ¿es supergay?, ¿simplemente nos está tomando a todos el pelo?, es Josie.

Diría que es incomparable si no tuviera un doble también paseándose por los platós de televisión: el Bonico del tó de la muchachada albaceteña. Pero, miradlo, miradlo, no me digáis que no son iguales, si hablan igual, visten igual y hasta piensan igual. Yo para mí que Josie es el típico niño marginado del cole, que todos lo hemos sido en algún momento de pequeños, pero en lugar de pasar de ello al hacerse mayor ha concretado su venganza haciéndose estilista y tratando de imponer su visión casposa en el mundo. Si no, comparad las perlas de sabiduría de uno y de otro, no tienen desperdicio.

Josie va ser uno de los hits del verano: esa voz flauta, ese pelo, esas gafas, esas chaquetitas que me dan sarna sólo verlas a saber de qué armario de abuelo fallecido las habrá sacado... por no hablar de sus míticas frases: “tus mechas son mis úlceras de estómago”; “es difícil buquear a gente que vaya muy mechada, puff, porque es que no hay fotochop que arregle eso”. Por no hablar de su nula eficiencia como estilista ajeno a su persona, sino visionad el desfile que monta con la ropa del mercadillo de Palermo. Deplorable, comprobadlo vosotros mismos, yo le hacía mejores estilismos a mi Nancy, pero que se puede esperar de un hombre que ha desenterrado el batín chatín chatín de Arturo Fernández. Por todo esto seguro que se convertirá en el nuevo superhéroe de nuestras sobremesas, qué incongruentes somos a veces los seres humanos... Yo creo que Darwin iba algo desencaminado en eso de la selección de las especies.

Inédita

> Josie se presenta y confunde Valencia con Balenciaga:


>Josie y su problema con las mechas:


>Josie en el mercadillo de Palermo y cutre desfile que monta:


>Bonico del tó. A las personas hay que juzgarlas por el aspecto que tienen:


>Bonico del tó. Cuando te la hacen hay que devolverla:


>Bonico del tó. La vida es una competición:

domingo, 20 de enero de 2008

Rain Bi sí que sabe bailar










Rain es un chico comprometido con su entorno y con su país. Mono, mascarilla y guantes para limpiar las playas del mayor accidente ecológico que ha sufrido la península de Corea. La imagen de este chico mejora en su país y en Beijing Chic también porque con la cera que le hemos metido a su faceta bailonga y ahora resulta que el baile masculino es lo más de lo más. Y claro dentro de cada categoría siempre hay clases. Ahora después de ver algunos de los castings sueltos de ese reality tan sui generis que estrena cuatro, vemos el talento que tiene Rain y que es un pecado que lo desperdicie.

Rain, la estrella:



El aspirante:



Este chico necesita clases. Y Rain está dispuesto a dárselas:

martes, 28 de agosto de 2007

La televisión es espectáculo










Ha empezado Supermodelo. Y ya hemos tenido el primer claro síntoma de que es un programa de televisión y que distan de tener criterios tan objetivos como presumen. Para ver las tendencias del mercado del modelo y precisar un poco más nuestro juicio voy a empezar a subir las espectaculares fotos de casting que comparte desde su blog COACD un auténtico profesional de esto.

Nota: esta es una de las chicas (injustamente) eliminadas.

martes, 5 de junio de 2007

El entrañable encanto de la progresía




Por muy trasnochado que parezca, a Cuatro le va lo progre. No lo puede ocultar. Pero no es la progresía de chaquetilla de pana y mayo del 68 que destila El País. Cuatro ha apostado por el talante de ZP: "sí, somos de izquierdas (¿??!!!!) pero de buen rollito. Tranquis, que no os vamos a salir con panfleto marxista-leninista, porque a nosotros nos va la buena vida, el caviar con huevos fritos y vestirnos en Elena Benarroch".

Y esta filosofía vital se manifiesta palpablemente clarinete las noches de los viernes. Mientras que las otras cadenas apuestan por el caballo ganador del entretenimiento puro y duro (ya sea hablando por enésima vez de la Panto en su debate rosa o con la recuperación de viejas glorias como Lluvia de estrellas), Cuatro se lía la manta a la cabeza y le da la vena reivindicativa. Empieza la noche con la denuncia desde el colegueo que supone Callejeros. Los reporteros cumplen una función indispensable de los medios de comunicación, aunque actualmente relegada por todos: dar luz a otras realidades, por muy crudas y poco agradables que sean. A pesar de su toque naif , Callejeros supone un notable esfuerzo. A éste, le siguen las recetas mágicas para hacer tu pequeño mundo algo mejor: Supenanny y S.O.S adolescentes. Programas efectistas donde los haya, en los que parece que todo resulta tan sencillo como chasquear los dedos. Estas Mary Poppins pasadas por la escuela de Paulov te provocan un sentimiento de desespero vital al acabar el programa: ¡¡Cómo puedo ser tan gili que a mí no me hagan ni puto caso y a ellas les resulte tan fácil!!, o bien, ¡¡Yo no tengo niños en mi puta vida!!

Y ahora, a la estela de éstos, surge Desnudas. (si quieres saber de él, lee la crónica)

Inédita

Y yo con estas bragas...


Como reacción a tantos programas dedicados a las operaciones estéticas más radicales, nace Desnudas. Esta propuesta de Cuatro quiere que aprendamos cuán bellas somos sin necesidad de pasar por la tiranía del bisturí. Qué raro, los hombres no aparecen aquí en lugar ninguno, parecen no tener este problema (será que a ellos no se les exige ser guapos). Pero no quiero reivindicar mi posición de feminista radical, tranquil@s, hoy no os pediré que queméis los sujetadores.

He de reconocer que el programa me ha hecho tilín, ya que responde a uno de esos enamoramientos incondicionales que no atienden a razones. Para que engañarnos, a todos nos gusta que nos digan lo guapos que somos aunque ya lo sepamos. Como dicen las abuelas a nadie le amarga un dulce. Además, Desnudas nos ha permitido conocer una nueva figura mediática que podría dar que hablar, el diseñador Juanjo Oliva. Éste se ha erigido como la versión posmoderna y estilosa de la sin par Elena Francis, alguien con quien poder sincerarte de tus más apremiantes e íntimas cuitas: que si tengo los muslos muy fofos, que mis tetas son tan pequeñas que casi ni las encuentro o que mi culo es tan grande como el mapa de España. Esas cosillas que sólo revelamos a nuestra mejor amiga so pena de muerte. Y es que en eso se ha desvelado el siempre atento Juanjo: en nuestro más leal confesor, en ese mejor amigo gay que todas queremos tener porque nos entiende como ningún otro espécimen masculino puede hacerlo. Además, él se entrega a su misión en cuerpo y alma, repitiéndote hasta la saciedad lo bellísima que eres y toqueteándote con sumo cuidado pero sin pausa, porque ya se sabe que el roce hace el cariño, propio, se entiende (hay una estupenda teoría sobre las endorfinas, la serotonina y los abrazos que ahora no voy a esgrimir).


El caso es que lo primero que hacen es desnudarte y dejarte en bragas. Ellas venga decir que es un trago espantoso, como si no lo supieran de antemano. Y una mierda, porque sino de que van a llevar todas el mismo modelito de ropa interior, un recatado conjunto negro. Vamos, a mi me pillan un día de esos que me da por mi versión más punk y se llevan un susto que… Pero no desvelaré intimidades, que otros lo hacen más y mejor. El caso es que con tan exigua protección te hacen enfrentarte así, de pleno y sin anestesia, a tus peores traumas ante un espejo inclemente. Pasada la prueba de fuego, sin lipotimia de por medio, te hacen conducen al saloncito para que veas como todo Madrid ha disfrutado de tus turgentes carnes en una pantalla panorámica. Y con una mueca crispada de estupor, la víctima contempla como todos valoran aquello que ella abomina e incluso resaltan virtudes y encantos que una nunca se había percatado. Ahí se demuestra que no hay peor enemigo que uno mismo y lo dados que somos a la crítica autodestructiva. Como el programa combina sabiamente una de cal y otra de arena, la prota habrá de pasar por otra tortura. De nuevo desnuda, hay que ver cómo le sacan provecho al título en cuestión, hacen que se coloque dentro de una fila de mujeres también en paños menores que destacan porque ostentan el mismo punto flaco que la invitada (unas caderas muy anchas, una barriga prominente, un culo demasiado resultón...). La gracia del juego psicológico es que la traumatizada siempre se sitúa en el lugar equivocado, ya que percibe su “problema” mayor de lo que realmente es.


Luego ya viene la parte bonita que nos gusta a todas, la fantasía de reina por un día: te llevan de tiendas sin estrés ninguno, eligiéndote la ropa para que parezcas un figurín, te peinan y te maquillan que ni supermodelos oiga (ese Juan con ese tupé lo quiero para mí) y te hacen un book donde apareces esplendorosamente y elegantemente desnuda. Aunque ahora parezca Mercedes Milà con lo del experimento psicológico, lo que me parece realmente interesante de este programa es que evidencia lo distorsionada que tenemos nuestra propia percepción y lo crueles que podemos ser con nosotros mismos. Menos mal que siempre tendremos buenos consejeros como Juanjo, sino siempre nos quedará comprarnos el librito de marras del programa, por cierto firmado por la dueña del Lab Room (que haríamos algunas sin él).







Inédita